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Por Pedro Cobo, agente exclusivo Adeslas
Publicado el julio 13, 2018 | Actualizado el marzo 17, 2021
Hoy queremos hablarte sobre los accidentes infantiles más comunes y cómo prevenirlos. Y es que, las ganas de explorar y las ansias por aprender de los pequeños reyes de la casa les lleva a protagonizar accidentes de distinta índole.
Aquí, nuestro papel como padres es intentar que sucedan lo menos posible y, sobre todo, procurar, en la medida de nuestras posibilidades, que sucedan accidentes de gravedad. Os contamos qué podemos hacer para ello.
A medida que van creciendo y desarrollándose, los niños se van enfrentando a diferentes situaciones de riesgo. Su afán de su curiosidad y de experimentar cosas nuevas, hace que los más pequeños estén expuestos a sufrir multitud de accidentes. Y es que, como sabemos no tienen percepción del peligro, al menos no como los adultos.

Los accidentes infantiles son muy frecuentes
Los accidentes infantiles son la causa más frecuente de consulta en los Servicios de Urgencias. Los motivos y los tipos de accidentes varían en función de la edad, aunque los que más ingresos ocasionan son los traumatismos y las quemaduras.
Si tuviéramos que hablar de los riesgos en base a unas franjas de edad estas serían:
El entorno en el que se mueven y desarrollan los niños también determina el tipo de accidente que puede producirse. En este sentido, los primeros años de vida el hogar se presenta como el principal escenario. Posteriormente, éstos ocurren fuera de casa, en la calle, en el colegio, etc.
En base a los rangos de edad y el entorno, explicados anteriormente, la tipología de accidentes varía. Durante el primer año, los atragantamientos se presentan como uno de los accidentes más comunes, aunque junto a este tipo se encuentran otros como quemaduras (la mayoría causadas por agua caliente) y las caídas.
A partir de los tres años, los accidentes más frecuentes provienen de la intoxicación ya sea debido a la ingesta de productos tóxicos, alimentos u otras sustancias.
Tanto unos como otros, suelen darse en el hogar o el entorno familiar.
Ya a partir de los seis años, cuando los pequeños empiezan a pasar menos tiempo en casa, van al colegio, juegan con otros niños, realizan deporte, etc. las lesiones suelen estar más vinculadas con el entorno exterior.
Ahora sí, vamos a hablarte de los accidentes infantiles más frecuentes según los expertos y a ofrecerte recomendaciones para prevenir cada uno de ellos.
Aunque las caídas y los golpes forman parte del aprendizaje y crecimiento de los pequeños, conviene intentar minimizar los riesgos, especialmente las caídas más peligrosas. En este sentido, se pueden instalar barreras de seguridad en espacios de riesgo como: terrazas, camas y escaleras.
De nuevo, la actuación de los padres es muy importante. Cuando vamos a la playa o a la piscina con nuestros hijos, es crucial que no quitemos el ojo de ellos para evitar accidentes. Tampoco se debe dejar a los pequeños solos jugando en la bañera, ni cerca de recipientes que tengan agua. Ten en cuenta que un bebé puede ahogarse en 10 cm de agua.

Durante su infancia muchos niños se sienten atraídos por el agua, no olvides estar siempre atento a sus juegos.
Esta es uno de los accidentes en los que, como padres, realmente podemos jugar un papel crucial. Aquí, lo que hay que hacer es evitar que queden a su alcance bebidas alcohólicas, productos de limpieza, medicamentos y otros productos peligrosos. Lo mejor es ubicarlos en espacios elevados o inaccesibles.
Uno de los lugares de la casa más peligroso para los niños es la cocina. Es importante que controlemos a nuestros pequeños cuando están en ella. En el caso de radiadores, estufas y similares, existen barreras de seguridad que se pueden instalar para evitar problemas.
Tampoco olvides tener cuidado con la temperatura del agua a la hora del baño. Se recomienda que esta esté entre los 35 y los 37 grados.
La exposición al sol también puede producir quemaduras. Es importante que sea progresiva empezando desde pocos minutos al día, y utilizar la protección adecuada para cada tipo de piel, aplicarla generosamente 30 minutos antes de la exposición solar y renovarla con frecuencia.
En línea con lo anterior, también tendrás que pensar en la hidratación, que tus pequeños tengan abundante líquido para beber e impedir la insolación. Al salir del agua hay que secarse bien, ya que las gotas de agua actúan como una lupa con el sol.
Los niños más pequeños tienden a coger cualquier cosa pequeña que les resulte atractiva con el fin de jugar. Aquí la recomendación es evitar que jueguen con pequeños objetos fáciles de introducir en la boca. También han de evitarse bolsas de plástico, globos y otros elementos de este tipo.
Con los más pequeños también es importante:
Con los mayores puedes:
Junto a las recomendaciones anteriores existen muchas más pero, sobre todo, lo que no debes olvidar es la importancia de la educación como herramienta de prevención. Es muy importante que nuestros pequeños conozcan cuáles son los riesgos y cómo evitarlos. Siempre ¡sin quitarles ojo!
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